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Lorena S. Gimeno

Patge fumera (mitología catalana)

Vuelta al cole, vuelta al trabajo. La verdad es que últimamente me he puesto las pilas con las webs que llevo y, en cuanto a esta: mi portfolio, mi sitio para escribir y ser yo misma. Me he decidido a publicar cada viernes, y en cuanto a Mitos y leyendas de Hispania voy a dedicarme a escribir un artículo al mes; preferentemente la primera semana del mes. Así que hoy quiero hablaros del patge fumera.

El patge fumera es un tipo duende de la mitología catalana. Al fin y al cabo, la mayoría de la mitología que conservamos actualmente proviene de versiones de los mitos celtas que recorrieron estas tierras durante la colonización celta.

Podemos encontrar historias sobre él en el norte de Cataluña. Y está más presente en Girona y el Alto Empordá.

¿Y qué puedo contar sobre este personaje? La verdad, me parece entre entrañable y escalofriante. Pues si bien su función no es siniestra sus formas sí lo son.

El espía de los Reyes Magos

Todo el mundo sabe quienes son los reyes magos. Vienen el 6 de enero a tu casa a traerte regalos. Una versión de Papá Noel al fin y al cabo; o quizá es a la inversa.

Pues el patge fumera no es más que un paje (patge) de los Reyes Magos. Acompaña a los niños durante los días de fiesta en invierno para luego contar a los Reyes Magos si estos se han portado bien o si hay que dejarles carbón. Se colaba en las casas por la chimenea (la fumera, de ahí su nombre) y observaba a los niños de cuando en cuando.

Se dice que es un misteriós benefactor que tot ho veu, tot ho sent i tot ho xerra (un misterioso benefactor que todo lo ve, todo lo oye y todo lo habla). Así que no se considera una entidad maligna, pero tampoco benigna.

Ahora, lo escalofriante. Hay dos descripciones físicas de este paje:

En la primera, se dice que tiene siete ojos: cuatro delante y tres detrás. Así no se pierde detalle de lo que ocurre.

Su segunda versión afirma que en realidad tiene un ojo en el dedo índice que puede alargarse para llegar a cualquier parte.

Así que este ser me recuerda bastante a cierto monstruo de El laberinto del Fauno en el que tenía un par de ojos de quita y pon para las palmas de sus manos.

Y dicho esto ya no tengo más información para dar. Lo cierto es que me gusta mucho estudiar este tipo de leyendas y encontrar las similitudes con aquellas de otras religiones y/o culturas. Mi opinión general sobre esto es que: o hay una religión primigenia que aún está por descubrir; o los miedos de la humanidad son tan similares que a la larga nos inventamos lo mismo.

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