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Lorena S. Gimeno

Epístolas del recluso y la herida #15

Anteriormente en Epístolas del recluso y la herida

Cada uno desde su cama, Jean y Calista han aprendido gracias a los personajes más cercanos a ellos lo que es la maternidad, la paternidad, y lo que les espera en el futuro. Jean quiere pensar en nombres para el bebé porque sabe que de esta forma ya no será un término tan abstracto y será más real, un verdadero punto de unión entre ambos. ¿Querrá Calista avanzar este nuevo paso? ¿Qué opinará de los pensamientos de Jean sobre su cuerpo?

Hospital Marina, 12 del VI del año 1

A mi pobre Jean:

Entre una carta y otra ya estoy de siete meses y me preocupo más por ti que por mí. Estoy segura de que nuestro bebé te querrá y adorará. Le hablaré de ti cada día y le contaré que eres un valiente soldado que lucha contra las injusticias del mundo y por eso no puedes estar con él, o con ella, por mucho que lo desees. Le haré muchas fotos y grabaré todo lo que haga a todas horas para que, cuando vengas con nosotros, puedas ver lo que no habrás podido vivir.

Como los trámites van tan lentos, el pequeño Julien (el bebé de que te hablé en mi anterior carta) aún está con nosotros y Lena cuida de él como si fuera suyo. Veo en su mirada lo mucho que desea tener hijos y comprendo tus preocupaciones. Siento no poder hacer nada para ayudarte, para consolarte. Aún recuerdo la sensación de abrazarte y muchas noches me envuelvo con la almohada para imaginarme tus brazos alrededor de mí, cuidándome y protegiéndome. Estoy segura de que nuestro hijo o hija dormirá conmigo hasta que vuelvas para que así no me sienta sola. No sé si hago bien haciendo que Lena venga conmigo porque entonces se separará de Paul. No sé si preferirá adoptar al pequeño Julien y formar una familia normal en este país que no les ha hecho nada.

Ahora va a escribir Lena por mí. Los dolores que tengo últimamente son peores y, mientras hago respiraciones, le digo lo que tiene que escribir. Ya te he dicho que Lena es muy buena, y confío en ella y en Paul como si fueran mi propia familia (que, en realidad, lo son). Paul viene a verme cada dos horas para ver cómo estoy y me hecho otra ecografía. Al parecer, nuestro bebé ya no tiene sitio dentro de mí porque soy demasiado pequeña y tú eres muy alto y grande. Ya veremos dentro de unos años a ver quién es más gordo y quién más delgado, señor esquelético.

Lena me acaba de decir que deje de reírme porque entonces me duele. Paul dice que son contracciones y que nuestro bebé no puede esperar más.

Una mujer que acaba de romper aguas,

Calista

PD: Soy Paul. Esta carta te llegará hoy mismo junto con un permiso para poder venir al parto. Calista no quiere entrar en quirófano si no estás aquí. Está aterrada.

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