Saltar al contenido
Lorena S. Gimeno

Epístolas del recluso y la herida #12

Anteriormente en Epístolas del recluso y la herida

Calista casi pierde a su bebé cuando ve lo que Jean es capaz de hacer. Jean ha sacrificado todo lo que representa su pasado para enmendar sus errores, por sí mismo y por el futuro que desea tener con Calista.  La felicidad de ella cada vez está más lejos y tiene serias dudas sobre cómo va a sobrevivir con un bebé en un mundo donde es odiada por todos. ¿Podrá el buen doctor Paul ayudarla a ser una buena madre? ¿Podrá Jean ver alguna vez a su bebé?

Prisión Central de la República, 14 del V del año 1

A mi añorada Calista:

Después de tanto esperar por tu última carta, me he dado cuanta de que si no hablo contigo el mundo en general es más gris. Esperemos que los cambios de gobierno no duren mucho y podamos volver a cartearnos como antes pronto.

Aún recuerdo la primera vez que te vi, de pasada, a la hora del almuerzo de tu primer año de instituto, hace ya tres años. No sabía quién eras y lo primero que pensé fue: “¿Qué hace esa chica aquí?”. Nunca encajaste en el ambiente en el que estábamos: militante, rígido, deprimente y sucio. Parecías ajena a todo eso, como inmersa en tu propio mundo, y eso es lo que siempre he envidiado de ti. Y deseo que sigas viendo el mundo como lo veías antes, hace tres años. Sé que te dije que lo mejor era dejar el pasado atrás pero estos días sin poder escribirte ni leerte se me han hecho eternos y he tenido mucho tiempo para recordar esos días dictatoriales en los que aún éramos unos niños. La verdad, parece que fue hace siglos. Me siento muy viejo y cansado de todo en general, pero en esos momentos miro la primera ecografía que me mandaste y me quedo el resto del día con una sonrisa de idiota.

En cuanto a Lena, me alegra que hayas conocido a una chica así. No te voy a molestar con mis preocupaciones sobre que sea una posible espía o la hayan contratado para deshacerse de ti (lo sé, soy un desconfiado, pero me preocupo por ti más de los que puedas llegar a imaginar). Lo cierto es que yo también tengo muchas dudas sobre la maternidad y la paternidad. Nunca se me dio bien la biología y, después de mí, mi madre no tuvo más hijos así que nunca he tenido cerca una mujer embarazada. Así que le comenté mis dudas al doctor, que me ignoró completamente, y una enfermera llamada Bianca ha decidido hablarme de todo el tema. Dilatación, cambios hormonales, antojos (ahora entiendo lo de las peras), lactancia (y pechos más grandes, no he podido evitar imaginarte, qué vergüenza), y un larguísimo etcétera.

Si ya estás de seis meses, ¿quieres que pensemos un nombre para nuestro bebé? Podemos tener un nombre de niño y otro de niña para estar prevenidos. Diría que quiero que sea un niño, porque se supone que los hombres quieren tener primero un varón, pero me da igual mientras nazca sano, sin problemas, y tú estés bien después. La maldita enfermera Bea me ha estado hablando de los problemas durante el parto, y más teniendo en cuenta lo pequeña que eres. Asegúrate de comer mucho y dile al doctor que se asegure que esa cesárea no te deje cicatrices, ya tengo yo suficientes para ambos.

Un hombre que ansía tu próxima carta y os idolatra a ambos/as,

Jean

 

PD: ¿Estoy usando bien las palabras que me recomienda el doctor? Creo que no encajan

← Anterior: Capítulo 11 || Siguiente: Capítulo 13→

A %d blogueros les gusta esto: