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Lorena S. Gimeno

BITÁCORA #5 – Mente rápida con poco tiempo

¿Para qué mentir si es verdad? Me canso con muchísima facilidad de las cosas. Sobre todo, de la música y de lo que escribo. Porque por otro lado si me veo una película que me encanta, soy capaz de verla una y otra vez; y con las lecturas tres cuartos de lo mismo. Así que, ¿por qué me canso con tanta facilidad de mis propias historias?

La teoría es sencilla. El tiempo que paso escribiendo es bastante corto y, mientras tanto, mi mente “avanza” en las historias que escribo. Sin ir más lejos, la historia de La máscara de Carmilla está más que acabada en mi cabeza. El problema es volver a revivir esta historia al escribirla.

Por eso, entre otras cosas, tiendo a escribir varias cosas a la vez. Tengo muchas historias en la cabeza y hay como un centenar que nunca verán la luz. ¿Por qué? Porque son mi entretenimiento particular y me sirven para pausar mis demás historias. De esta forma, me doy un poco de cancha a la hora de escribir.

Las dos coronas de Magnazura

Esta historia lleva seis capítulos. Tengo la mitad del siguiente, pero no me veo con capacidad para seguir escribiéndola. Eso no significa que vaya a abandonar la historia; más bien, la dejo pausada. Mi estabilidad emocional actual no me da el tono adecuado para la historia y aunque lo intente acabo por borrar lo escrito.

Ya ves, cosas de ser humana.

Sin embargo, lo escrito y publicado no está mal como un prefacio de lo que está por llegar. Así que pásate sin miedo y échale un ojo a la historia.

Metas a corto plazo

¿Qué me veo capaz de escribir ahora? La verdad, más bien poco. Aunque no es tan grave como el bloqueo que tuve el verano pasado que no me daba ganas ni para leer.

Dicho esto, tengo tres opciones para invertir más tiempo en mi blog. Porque me encanta darle vueltas y escribir en él, pero no todo lo que escribo me parece que esté a la altura.

Primero, hacer una especie de historia de ficción basada en mi vida actual. Los últimos tres años han sido duros en más de un sentido; porque además de ser considerada NiNi, también soy okupa y feminista. Es lo que tiene vivir en una sociedad llena de etiquetas: nadie se salva.

Segundo, trabajar en una novela grupal nueva. Siete historias con dos o tres protagonistas cada una en un futuro en el que las especies mitológicas han evolucionado. Vamos, una ida de olla de las mías.

Y tercero, intentar crear un mundo mágico como los de estudio Ghibli y ver qué me sale de ahí. Es algo que tengo pendiente desde hace tiempo, así que no sería un mal experimento.

Aunque también puedo hacer una mezcla rara de las mías y de perdidos al río, que es como estoy ahora.

Metas a largo plazo

Por último, quiero hablar de La máscara de Carmilla. Está escrita por la mitad y quizá me de tiempo a sacarla al cumplir el primer año de VITRIOLS. Sin embargo, solo puedo prometer que estará terminada y a la venta a lo largo de este 2018.

También tengo otros proyectos, la mayoría en colaboración con otros autores, en marcha. Ya daré noticias en cuanto puedo o haya algo más claro.

Dicho todo esto, feliz año del perro y espero aclararme y escribir algo antes de que llegue Sant Jordi. Si no es que acabo escribiendo un relato para esas fechas.

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